La selección española logró el primer Eurobasket de su historia con una clara victoria ante la joven serbia por 85-63. Pau Gasol, M.V.P. del torneo fue nuevamente el líder de un equipo inolvidable
Apoteósico. Sublime. Descomunal. Impresionante. Espectacular. Delicioso. Sobresaliente. Delirante. Glorioso. Excelso. Extraordinario. Inmenso.
La selección española de los ‘juniors de oro’ demostró ayer ser un

o de los mejores combinados de la historia, un conjunto cuya excelencia acabaremos explicando, con los ojos iluminados, tanto ustedes como yo a generaciones venideras, un equipo que cualquier país querría disfrutar y no sólo por su juego sino por su capacidad de superar obstáculos como la presión, las lesiones o su propio entrenador, por su sacrificio y por el espíritu de equipo que irradian.
Ayer, Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Jorge Garbajosa, Raúl López, Alex Mumbrú, Felipe Reyes, Víctor Claver, Carlos Cabezas, Marc Gasol y, por supuesto, el mahonés Sergio Llull arrollaron a una Serbia que dominará Europa en la próxima década por 85-63. El talento de los Milos Teodosic, Uros Triptokic y Nenad Krstic quedó anulado en poco más

de siete minutos.
Ese fue el tiempo que tardó España en arrancar. Confiados en el tiro exterior eficaz de Rudy, Navarro e incluso de Ricky y Garbajosa, ‘la roja’ se colocó 24-9 en un visto y no visto con un acierto inicial de 4 de 6 desde más allá de 6,25. Serbia, de mientras, aguantaba el chaparrón amparándose por completo en la capacidad de dribbling y penetración de Triptokic, una capacidad que le devolvió ligeramente al partido antes de llegar al primer descanso. 24-14.
A la vuelta los hombres de Sergio Scariolo se complicaron la existencia de forma simple. En un minuto cometieron cinco faltas pero, una vez más, se supieron rehacer. Evitando contactos frenaron al joven escolta recientemente fichado por el Joventut y España volvió a arrancar. La defensa, nuevamente impresionantemente intensa y nuevamente la base de toda

la exhibición española, permitió varios contraataques eléctricos comandados por Raúl, primero y Ricky después, y el resto lo puso Pau Gasol. El M.V.P. del torneo, sin duda el mejor jugador europeo y uno de los mejores del mundo machacando la pintura rival, dio una gran demostración de movimientos en el poste bajo y la diferencia se fue más allá de los 20 puntos. Sin remedio y pese al pundonor de Krstic, Serbia se fue al descanso 23 abajo, 52-29. Partido sentenciado. España lograba el oro.
Pero al entrenador rival, el genio Dusan Ivkovic aún guardaba una bala en la recámara. Su charla en los vestuarios a los jóvenes serbios debió ser conmovedora porque salieron a morder. Y algo consiguieron. Cerraron el juego Gasol con una defensa de hasta 3 contra 1 y en ataque lograron hacer llegar balones a sus jugadores interiores con facilidad. Y se llegó al 58-44. No más. Scariolo puso en pista a la segunda línea, la que da un plus en defensa, la que aporta el factor diferencial con otras selecciones y se acabó la remontada. Un parcial de 9-0 con Rudy comandando el ataque de los suplentes acabó de poner la ansiada medalla al cuello de los 12 protagonistas. Lue

go, hubo tiempo para canastas de Cabezas, contraataques de Llull e incluso, alley-hops de Claver.
Después de seis finales fallidas, España logró ser campeona de Europa de baloncesto. Al acabar, tocó celebración, merecida celebración. La noche la pasaron en un hotel cercano al pabellón, luego vuelo chárter a las 6 de la madrugada de hoy, recepción con el presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero y la fiesta acabará en la Cibeles, a partir de las 19 horas. Inolvidable.